Flujo y las pinzas de tender la ropa

pinza

Flujo. Una palabra que me remite a conceptos como Vida, Río, Sangre, Tiempo. Flujo también es un término psicológico maravilloso que descubrí hace unos años. Una definición posible sería ésta: un estado mental en el que la persona está completamente inmersa en la actividad que está ejecutando. Un estado en el que el tiempo se desvanece. Un estado en el que tienes la sensación de absoluto control de la situación. Un estado en el que se funde acción y consciencia; energía interior canalizada que produce una intensa satisfacción personal. El psicólogo Mihály Csikszentmihályi —sí, sí, se escribe así, no me acabo de desmayar sobre el teclado— dedicó una parte de sus investigaciones a este estado psicológico, lo definió y se hizo mundialmente conocido por ello.
Fluir parece algo evidente para un bailarín, un escritor, un alpinista, un actor…allí donde exista un proceso creativo, un juego o la exigencia de un nivel de concentración máxima (como al que se someten los deportistas) parece razonable que el estado de “flujo” sea alcanzable. ¿Pero qué decir para un trabajo anodino, repetitivo, una existencia limitada por duras circunstancias familiares y/o económicas?
Hoy mi hijo de cinco años me ha enseñado algo más del flujo, este concepto que creía conocer. He ido a tender la ropa al terrado y me ha acompañado muy contento. Su tarea no era precisamente fascinante: pasarme dos pinzas para cada prenda que yo tendía, pero su reacción ha sido apasionante. En la bolsa de las pinzas las hay de dos tipos: unas de madera y las otras de plástico rojo. A la quinta camiseta, me he dado cuenta de que me daba siempre una de cada tipo. Rebuscaba hasta encontrar una roja y una de madera, una roja y una de madera. Me las daba y sonreía orgulloso. Después ha comenzado a poner una rodilla en el suelo agachando la cabeza y ofreciéndome las pinzas con solemnidad. ¿Eres un caballero?, me he aventurado a preguntar. Sí. Soy San Jordi que le da la rosa a la princesa. Lo ha seguido haciendo durante unas cuantas prendas más. Acto segudio se ha sentado en el suelo ha probado algo que no he alcanzado a ver, se ha sorprendido, se ha reído y se ha dedicado a pasarme las pinzas de madera atrapadas por las pinzas rojas y sin darnos cuenta ya habíamos acabado. Mi hijo ha fluido en algo trivial. Ha sido feliz con un trabajo mecánico. No se ha adaptado a las circunstancias, ha adaptado las circunstancias a sí mismo, hasta convertir el momento y él en una sola cosa. Los niños son así pero hoy he recibido una lección magistral, sencilla y metafórica. Motivación intrínseca. Ahí reside todo el secreto, toda la mística.

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Publicado en Momentos, Reflexiones
2 comments on “Flujo y las pinzas de tender la ropa
  1. Ana María Rossi dice:

    Es importante estar atentos, como adultos, a las lógicas y sabias maneras de disfrutar cada momento, con asombro, disfrute y creatividad propias de la edad. Dónde, nosotros ya adultos dejamos todo eso?…Cuándo fue que nos alejamos de la verdad tan simple y a la vez, tan maravillosa? Gracias!!

    • alexnoguesotero dice:

      No es fácil, ni tampoco creo que cambiara las cosas, obtener la respuesta a esa pregunta. Supongo que es el precio que hay que pagar por la consciencia. Entender el tiempo y su finitud hace que miremos más al futuro que al presente.
      Gracias por leer!

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