Imaginé un libro

balenapinterest

El libro “Pequeño buzo somnoliento” nació primero como un simple reto. Cayó en mis manos un bello libro de poesía infantil , “El secreto del oso hormiguero” de Beatriz Osés y editado por Factoría K. Max, mi hijo, tenía entonces unos pocos meses de vida y pensé que sería bonito escribir un poema para él. Nació así “Un tipo muy flaco”, el poema que abre el libro, y ahí se quedó, solitario, un año entero. Fue con el nacimiento de mi segunda hija Pema y el oír las primeras frases de Max (que recién cumplía 2 años) cuando se desbocó mi vena poética. No pude evitar convertir en pequeños poemas la mirada curiosa de Max. ¿Cómo no escribirle un poema sobre lo más profundo del mar, sobre dinosaurios, sobre piratas…? ¿Cómo no acunarlos con las palabras, la melodía, la suave cadencia de los versos? Y también estaba Annick, siempre Annick, animándome y proponiéndome preciosas ideas en las que no podía rehusar zambullirme.
El punto culminante de este momento creativo familiar fue un día que estábamos los cuatro en la cama, bajo el edredón. Primero jugábamos a imaginar que nos protegíamos de la tormenta encerrados en una cabaña. Pronto todo cambió. De repente una ballena nos había engullido y ahí estábamos, en su vientre. Y Max, con su tierna vocecilla y su inocencia, nos hizo ver lo evidente. “¡En el vientre de la ballena hay flores!” —el edredón, aquel día, tenía un estampado floreado—. Así nació el poema “El vientre de la ballena”, probablemente el más significativo del libro: poesía que habla de los sueños, de la noche, que traspira una intensa necesidad de proteger toda esa ternura y sobre todo un libro que nace tras el hallazgo del amor verdadero, el amor incondicional que los padres sienten por sus hijos y, en nuestro caso, el intenso amor que hay detrás de su presencia en este mundo.
Casi sin darme cuenta tenía veinte poemas y más de trescientos versos.
Imaginé un libro.
Imaginé un gran álbum ilustrado, donde diferentes artistas tuvieran la libertad de recrear el mundo onírico de los textos. Así que, sin mayor oferta que el futuro, pregunté a unos cuantos ilustradores y recibí, con sorpresa, más respuestas positivas que negativas. Los poemas gustaban, al menos lo suficiente como para que hubiera gente dispuesta a colaborar conmigo. Gente que no me conocía de nada, cosa nada extraña pues soy un don nadie. Eso representó un revulsivo muy importante. Un cambio de mentalidad. La idea salió definitivamente del nido familiar y aspiró a volar más lejos. Con las maravillosas ilustraciones de Silvia Cabestany, Jacqueline Molnár, Esther Gómez, Ana Yael, Delphine Labedan y Carmen Queralt ¿qué más podía pedir? Bueno, sí, una cosa…podía pedir música. Y ahí tengo que ovacionar a Daniel Nogués, mi hermano. Entregado en cuerpo y alma a crear una auténtica banda sonora para el libro, ha superado un reto creativo y técnico de dimensiones hercúleas, a mi entender, con matrícula de honor.
Cuando tuvimos la primera maqueta, la enviamos a varias editoriales donde creíamos que el proyecto podía encajar. Sería demasiado largo explicarlo aquí pero finalmente no hubo espacio editorial para nosotros, aunque sí muy buenos augurios. Tirar la toalla era una opción, razonable, pero la alternativa me gustó: editarlo nosotros mismos. ¿Por qué no? Así además podría controlar aspectos que para mí eran muy importantes, entre ellos el hecho de que si el libro algún día se vendía, no solo los niños que tuvieran la suerte de vivir en este primer mundo pudieran disfrutarlo, sino también, indirectamente, otros niños que viven realidades mucho peores. Así nació la colaboración con Payasos sin Fronteras.
En el camino se unieron Marc Villalba en la maquetación y Laura Monedero poniendo su voz a los poemas; más galones para el proyecto. Y se unieron también las palabras y los ánimos de muchas personas pero en especial de tres: Susana, Vane (mi hermana) y como no, Annick, el viento en mi espalda. Cerramos la puerta a los bancos antes de que nos la cerraran ellos a nosotros y nos lanzamos a buscar financiación. Y la logramos, de una cifra respetable, a través de la plataforma de micromecenazgo Verkami, con nada más y nada menos que 165 personas confiando en nuestro trabajo y nuestra palabra. Después nos arremangamos y utilizamos el dinero de la mejor manera posible. Es justo recordar aquí los consejos de David Torrents, Arianna Squilloni y el impresor Albert Ortells, a quién debo agradecer su oficio y su paciencia.
Hoy el libro existe y es una maravilla. 1000 libros-CD’s. El otro día, analizando el agotador proceso que ha supuesto su edición, me paré a pensar que ocurrió entre imaginar el libro y crearlo, ¿qué emociones, qué motivos me empujaron a esta aventura al borde de la locura? Uno, acuciante, fue la responsabilidad ante la gente que se había embarcado en el proyecto, pero el más poderoso fue la negativa a simplemente sobrevivir. Hace poco, en su indispensable blog, el escritor Francesc Miralles hablaba de la belleza como respuesta a la fealdad. Contra la fealdad del mundo solo podemos luchar con belleza. Creo que ese fue el motor principal que me llevó a batallar para que “Pequeño buzo somnoliento” viera la luz. Entre “Un tipo muy flaco” y el nacimiento de Pema, murió mi padre, demasiado joven, y mi estatus profesional y económico empezó con la crisis una caída en barrena que ha continuado hasta hoy, reduciéndolos a la mínima expresión. Editar “Pequeño buzo somnoliento” ha sido mi manera de nadar a contracorriente, mi modo de decirle a la tristeza y al desaliento que no podrán ganarme. En una entrevista, Arianna Squilloni, editora de A buen paso, a quién admiro por su increíble trabajo, lo explica mejor de lo que podría hacerlo yo. ¿Por qué editar libros?: “Cuando hay crisis la supervivencia es lo más importante. Lo primero que se piensa es que la cultura, la literatura, no son importantes. Yo creo que como sólo tenemos una vida que se acaba relativamente pronto, incluso cuando dura mucho, hay que hacer algo apasionante con ella. Porque sobrevivir no merece la pena, el mundo es un lugar maravilloso.”
Alejo Cuervo, editor de Gigamesh Libros y una mente preclara, expone en sus “Reproches al sector editorial” algo que me gustaría suscribir con la edición de “Pequeño buzo”: “Del mismo modo en el que, en economía, tendremos que empezar a plantearnos modelos como la economía del bien común, en la industria del libro habría que replantearse algunas trivialidades también con un poquito de sensatez. No puede ser que la cultura se deje poner en un brete como consecuencia de acatar criterios mercantilistas de comercialización.”
Cada noche seguimos recitando algunos poemas a nuestros hijos. Son sus poemas. A partir de ahora también lo serán de otros niños, de otras familias. Pensar que hemos puesto un granito de belleza, de cultura y de sensatez en este mundo, aunque este granito sea minúsculo y fugaz, me hace sentir bien, muy bien.

Anuncios
Publicado en Edición, Infantil, Poesía, Reflexiones
8 comments on “Imaginé un libro
  1. Myriam Trejo dice:

    Imaginar nacer un libro asi, me recuerda la espera de mis hijos, su llegada, su aroma y calor del primer abrazo en los mios. Felicidades! Que tenga larga vida este tercer hijo suyo.

    • alexnoguesotero dice:

      Muchas gracias Myriam…Tienes razón, es algo así como un hijo. Lo cuidaremos entre todos. Un abrazo

  2. soledad dice:

    Hola, me encanta, Por favor, vivo en Italia y me gustaría comprarlo, cómo hago?

  3. PepaBotella dice:

    Es un relato precioso, lleno de ternura y belleza, como el libro que hoy ha traído el cartero a mi casa. Cuántas horas de trabajo e ilusión se ven detrás de cada letra, de cada nota musical, de cada ilustración, de cada grabación…Muchas gracias por abrir este proyecto a todos nosotros ¡y larga vida al buzo!.

    • alexnoguesotero dice:

      No sabes lo bien que sientan estas palabras. Seguiremos proponiéndoos nuevos proyectos, en eso andámos. Un abrazo.

  4. Yoly dice:

    Me encanta tu libro. Lo he recomendado en mi blog y enlazado con este artículo. Espero que te guste. Un saludo!!!
    http://micajondesastreinfantil.blogspot.com.es/2015/08/poesia-infantil.html
    Yoly

    • alexnoguesotero dice:

      Muchisimas gracias Yoly. Me gustó mucho tu reseña. Muchisimas gracias. Me pasó por alto este mensaje.
      Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Pequeño buzo somnoliento

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 106 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: