Los adjetivos del mono

gorila

José Enrique Campillo Álvarez escribió hace unos años un maravilloso libro que todo el mundo debería leer para entender mejor el porqué de las enfermedades humanas más habituales en el opulento primer mundo en el que vivimos. El título es perfecto: “El mono obeso”. Desde que la sociedad ha entendido y asimilado que somos una especie más de primate — la más controvertida de las conclusiones de Darwin—, continuamos buscando mil razones para distinguirnos de ellos. Ninguna de las características que podamos esgrimir nos serán únicas. Las diferencias, los matices, solo lo son en términos de complejidad pero no de exclusividad. Los primates fabrican artefactos, sienten empatía, mienten, tienen emociones, utilizan las relaciones sexuales no solo para procrear, son autoconscientes, tienen un lenguaje, tienen memoria, aprenden y transmiten conocimientos…Pero, libres y en estado salvaje, no se vuelven obesos. Un hombre no deja de ser un mono que ha encontrado una extraña manera no natural de vivir. Y evidentemente eso pasa factura.

Pero obeso no es el único adjetivo que nos podríamos atribuir sin intención de compartirlo. El otro día estuvimos en el zoo. Mi hijo de cuatro años, desde hace tiempo, es perfectamente capaz de distinguir un chimpancé de un gorila. Sabe reconocer a un lémur. Jamás confundirá un orangután con un mandril. Pero no, no es un superdotado. Tendemos a creer que los niños son tontos, o así los tratamos a veces. Al contrario, tienen una preciosa y casi ilimitada capacidad de aprender, que los adultos nos ocupamos de mermar con nuestros prejuicios y nuestras propias limitaciones.  Pero en el fondo, un mono es un mono, ¿no? Lo escribo aquí con sarcástica pesadumbre. Una inmensa mayoría de la sociedad sigue pensando así. El colmo ocurrió, como decía, el otro día en el zoo. Una familia se acerca a ver a los orangutanes, unas criaturas que te tienen que hacer replantear muchas cosas si las miras a los ojos aunque solo sea por un instante.  “¡Mira, el mono bobo!” grita un niño de 10 o 11 años. Dedica unos treinta segundos a observarlo burlonamente y después se va con su hermano más pequeño, de unos ocho años de edad, que se abalanza berreando “¡los monos malos!, ¡los monos malos!” refiriéndose a los mandriles. Los padres se mantienen impertérritos, ajenos a sus hijos. Mientras estos se distraigan sin necesidad de su colaboración…un día perfecto, deben pensar.   Delante de estas situaciones me gustaría que cerraran todos los zoos del mundo. ¿Qué sentido tienen si la gente ni siquiera los aprovecha como una ventana para amar el mundo natural? Mientras un orangután siga siendo un mono naranja y aburrido ¿qué salvación nos queda? Conocer es el primer paso para amar. Pero parece que muy poca gente quiere hacerlo, aun disponiendo de todos los recursos.

El hombre es, como el resto de animales, un ser maravilloso. Me resisto a pensar que obeso, bobo y malo sean los adjetivos que nos distingan como especie del resto de primates. Pero hay días que me cuesta creer otra cosa.

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Publicado en Ciencia, Reflexiones
5 comments on “Los adjetivos del mono
  1. javier villalba dice:

    no hay adjetibos del mono

  2. javier dice:

    El chaval tiene razón Alex. No hay adjetibos afortunadamente.
    Se habrá dado cuenta de que hay adjetivos

    • alexnoguesotero dice:

      Hola Jorge. No sé lo que esperabas encontrar. En cualquier caso no sé si has comprendido el texto. El mono del que hablo es del hombre. Zoológicamente compartimos el mismo grupo que los gorilas, los chimpanzés y los orangutanes. Y los adjetivos sobre los que hablo son los que he oido aplicar a algunos hombres a otros monos y que sospecho que son mucho más aplicables a nosotros que a ellos. Pongo las definiciones de la RAE para que veas que SI son adjetivos

      Bobo – 1. adj. tonto (‖ falto de entendimiento o de razón). Apl. a pers., u. t. c. s.

      Malo – 1. adj. De valor negativo, falto de las cualidades que cabe atribuirle por su naturaleza, función o destino.

      Obeso – 1. adj. Dicho de una persona: Excesivamente gorda.

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