Los pliegues de mi cerebro

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Llevaba días soñando con la misma ciudad. Me despertaba y me abalanzaba mareado sobre la mesa del estudio, donde trazaba frenéticamente el plano de sus calles y anotaba todos los recuerdos antes de que se nublaran y se acabaran desvaneciendo. Para alargar mi estancia en aquella gigantesca ciudad, acabé por hincharme de diazepam y zolpidem. Aun no había conocido a nadie allí y tenía la esperanza de que, en mi primer encuentro, podría resolver el enigma de tan onírica obsesión.

Ahora estoy aquí, en una extraña plaza. Una grotesca estatua me observa. No sé hace cuanto tiempo que no me despierto. Tengo la certeza de que la única manera de hacerlo es encontrando la salida.

Necesito el mapa.

Lo necesito.

Pero ahora está a mil millones de años luz, más allá de las pliegues de mi cerebro.

 


 

 

NOTAS DEL AUTOR

Este relato se publicó originalmente en el blog La Cámara de Escribir
La imagen que acompaña el texto es la obra Relativity de M.C.Escher

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Publicado en Relato

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