Diferentes matices de gris y, cómo no, el negro.

negrorothko
Los días que vinieron tras la muerte de mi padre me cambiaron para siempre. De alguna manera me posicionaron en el mundo. Si yo era capaz de admirar su vida y agradecerle todos los sacrificios que había sufrido para brindarme una infancia tan feliz, quizás iba siendo hora que comenzara a valorar la mía . Recuerdo una mañana que lo vi claro. Trabajar y trabajar tenía sentido. El proyecto era la familia. La felicidad de los míos, el premio al esfuerzo. Y mi trabajo era mejor que el que había tenido mi padre, mucho mejor de hecho que la mayoría de los trabajos. Aun siendo autónomo, disponía de tiempo y de un sueldo y estabilidad más que decentes. Enterré pues mis aspiraciones. Asumí que mis horas nunca llegarían a servir para más nobles objetivos. Mi trabajo no cambiaria el rumbo de la vida de nadie pero al menos mantendría la barca a flote. Y ese cambio de actitud no lo tomaría solo por mí, también por la memoria de mi padre. Llegar a esas conclusiones me quitó un inmenso peso de encima y fue entonces cuando empezaron a ocurrir dos cosas. La primera y más evidente es que me sentía mejor. Y la segunda, con disimulo y alevosía, fue la crisis. Desde que tomé aquella determinación mi vida profesional empezó a ir de mal en peor. Y, tras meses de soportar un barroco caos alucinógeno con hacienda, impagos, despidos y derrotas, mi pequeña empresa se hundió. Tenía por suerte a mi alcance tres flotadores maravillosos que me ayudaron a no ser arrastrado al fondo del abismo: mi familia, mis antiguas ilusiones y unos ahorros destinados a un sueño que pronto aprendimos a olvidar.
Pero la crisis es perniciosa y no ceja. El flotador de las ilusiones se ha desinflado y para colmo ha sacado a relucir una densa capa gris que me define y me atolondra. El flotador de los ahorros tiene un pinchazo sangrante y se agotará en algún momento. Cuando eso ocurra solo me quedará el flotador de la familia, pero para entonces tendré que ser yo el salvavidas y no vislumbro la manera.
Después de bracear dos años a la deriva, sin ver nada a lo que sujetarme, el mar se me antoja negro, profundo y hostil. Tomaré una nube de referencia y antes de ahogarme, empezaré a nadar, a ver si encuentro tierra firme.

 


 

NOTAS DEL AUTOR

El cuadro es de Mark Rothko

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Publicado en Colores, Relato
4 comments on “Diferentes matices de gris y, cómo no, el negro.
  1. Sònia dice:

    Dando tumbos, me topé por inercia con las redes sociales de Sant Martí.
    En el más despreciado de los distritos de esta postciudad (postmoderna, postolimpica, postmodernilla), iniciaba su andadura el germen de lo que puede ser la última red protectora para muchos de nosotros, tanto a nivel emotivo como económico.. Faros de solidaridad en medio de este agreste mar que desprecia los valores más nobles de las personas para otorgar la corona de laureles a la avaricia y el hurto. Habremos de transformarnos en espléndidos corchos para surcar la ciénaga y llegar hasta el interruptor !

    • alexnoguesotero dice:

      Una ciénaga también es una buena metáfora para describir el momento. Como la ciénaga que atraviesan Atreyu y Artax en la Historia Interminable.

  2. diana dice:

    ¿Que es esto??? ¿un relato ficcionado, o simple realidad??

    • alexnoguesotero dice:

      Hola Diana. Bienvenida al blog. Es irrelevante si es verdad o es mentira. Es verosímil. Es exactamente lo que necesitaba escribir en ese momento. Es un estado que puede impregnar, haber impregnado o, por desgracia, impregnar en el futuro a muchas personas.
      Un saludo.

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